Fregar, aceitar, enfriar...

La naturaleza en estado puro tiene su precio y nos exige trabajo, como bien sabe cualquiera que tenga una terraza de madera. Su belleza es cautivadora: las vetas de la madera, la calidez bajo los pies... Sin embargo, se desgasta rápidamente por el sol, la lluvia y las temperaturas frías. El cálido tono marrón deja paso a un gris apagado, se forma moho, las tablas se pudren en algunos lugares y los sedimentos verdes hacen que los resbalones en el patio estén a la orden del día. Pero todo eso no tiene por qué ser así. Si cuida bien su suelo natural, disfrutará de él durante muchos años. La limpieza regular y el cuidado posterior con productos que contienen ingredientes activos biocidas de la gama Preventol® ponen freno al deterioro. Lo mejor para los propietarios de ese tipo de suelos es imprimar o impregnar sus tablas cada pocos años. Mejor aún: antes de colocar el entarimado, todas las tablas se deben impregnar con productos que contengan Preventol®. La unidad de negocios MPP comercializa ingredientes activos que ofrecen en las tablas una protección eficaz contra los insectos, los hongos y la podredumbre. Hay algunos aspectos importantes para el mantenimiento regular: en primer lugar, hay que fregar el entarimado hasta dejarlo limpio. Para ello no se debe usar la hidrolimpiadora, ya que su chorro es demasiado fuerte y la madera se astilla rápidamente. A continuación hay que dejar que las tablas se sequen bien antes de aplicar el conservante de la madera. Después, utilice un sistema de cuidado o barnizado con pigmentos que absorban los rayos UV. Los aceites o barnices se deben aplicar dos veces. Antes de volver a pisar el entarimado hay que dejarlo reposar durante al menos ocho horas, pero entonces por fin vuelve a brillar con su antiguo esplendor.

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